11. Cuando el movimiento cesa, regresa la calma

止 動 歸 止 
止 更 彌 動 
Cuando el movimiento cesa, regresa la calma,
y de la calma surge de nuevo el movimiento.

Comentario:

Nuestra sociedad actual se caracteriza por la velocidad y el movimiento continuo. Siempre detrás de algo más, de algo que nos aporte satisfacción. Aferrarse ciegamente a esta actividad continua nos conduce inevitablemente a la locura.

Cuando tomamos conciencia de nuestro malestar entonces lo empeoramos más todavía, intentamos calmarnos a través de la lucha y la oposición al movimiento lo que refuerzo aún más el movimiento y aleja completamente la calma.

La paz y la calma están solo a nuestro alcance cuando el movimiento de atracción y rechazo cesa.

El filósofo y matemático francés Blas Pascal (1623-1662) dijo en una ocasión: «Todos los problemas del hombre vienen de que no sabe cómo sentarse y quedarse quieto».

Aprendemos a sentarnos y sentirnos, a hacernos íntimos con nosotros mismos sin oponernos ni al movimiento ni a la quietud, aprendiendo a abrirnos a las cosas tal cual son para naturalmente hacernos uno con la paz del fondo del océano.

Una vez sumergidos en esta calma profunda volvemos con una conciencia lúcida al movimiento sin quedarnos ya atrapados por la atracción y el rechazo. Este movimiento ya no es impulsivo, ciego y causa de dolor, sino que es consciente, ecuánime y causa de alegría y felicidad.

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