La experiencia presente

Texto de archivo sobre la dificultad de transmitir con palabras una experiencia de sesshin.

Las palabras no son un instrumento apropiado para transmitir lo que vivimos y sentimos en la Sesshin de Introduccion. No lo lograre con ellas. Por eso quiero empezar con una disculpa porque no sera un relato fiel. Como explicar con palabras el dolor, el afecto, la gratitud, la quietud? Como explicar que te encuentras a solas contigo mismo mas que en cualquier otro lugar, pero que al mismo tiempo sientes profundamente la compania de los demas cada instante como una caricia silenciosa?

El silencio te abre por dentro.

Cuando estas en zazen, la meditacion zen, te recorres por caminos desconocidos. A tientas. La respiracion consciente y la inmovilidad de la postura te cogen de la mano y te llevan. A veces con suavidad. Otras con dureza. Hacia donde? Hacia lo que cada uno lleva en su interior y no comprende. Hacia zonas en sombra. Y alli observas la oscuridad.

Aparecen resistencias. Los maras, nuestros demonios interiores, se hacen presentes: la duda, el miedo, la indolencia, la inquietud, el rechazo... Y sientes dolor. Fisico y emocional. Unidos ambos como las dos caras de una moneda. Pero el dolor es un maestro. Te ensena donde empiezan los caminos en sombra. Si lo aceptas, avanzas. Y se echa a un lado. Te deja pasar.

En uno de esos momentos de soledad y miedo recorde un pasaje de Octubre, octubre, de Jose Luis Sampedro: "Trascender las mascaras, desgarrar una y otra, excavar hasta el fondo, encontrarme en la hondura, crater en una sima". La hondura...

El silencio te abre tambien por fuera.

Ves a tus companeros como espejos. Te reflejas en ellos. Y ellos en ti. Acompanandote en la soledad. Yo estoy sola. Tu estas solo... pero juntos. El ser se abre y, en silencio, el corazon habla a traves de la mirada. Te sorprendes queriendo a ese desconocido cuya mirada te encuentras. Y tu afecto siempre es correspondido. Los afectos se tocan. Nos entrelazan. Nos traban en una danza invisible sin palabras tras las que esconderse. No hay nada de lo que defenderse. No hay juicios. No hay nada que demostrar ni ante quien. Solo comprension mutua.

En ese ambiente hay un grupo especial de personas que lo hilvanan todo con su presencia y generosidad. Y se hilvanan a si mismos entre los demas. Son el latido pausado de Luz Serena: los miembros de la Comunidad Buddhista Soto Zen. Ellos sostienen y alimentan el templo. Estan siempre ahi, acompanando, guiando. A la distancia justa. Su presencia equilibra el conjunto y le da la armonia necesaria para que todo fluya.

Y al frente de todos ellos, pero siempre al lado, el instructor de la Sesshin, Samuel Soriano. El sostuvo con determinacion y delicadeza el lienzo sobre el que todos nos fuimos cosiendo. Y al mismo tiempo se iba trabando con nosotros en el.

Al final, puntada a puntada, el lienzo quedo cosido. Con un solo hilo. Por delante, una bella imagen pespunteada. Un dibujo tan sutil y lleno de matices que cada cual lo vera de una manera, desde su mirada interior. Y por detras... muchos nudos.

Pido disculpas de nuevo por no poder transmitir todo lo que me he llevado conmigo en el adios. No es posible.

Y me gustaria finalizar compartiendo una de las emotivas reflexiones que escuche en el Circulo de Corazones que prologo nuestra despedida. Lo dijo un querido companero. Y lo comparto sin pedirle permiso porque se que me lo dara. Dijo algo asi: "Esta experiencia no quiero que sea inolvidable. Porque inolvidable es tenerla en el recuerdo. Es una experiencia que voy a tener presente. Cada dia".

Con toda mi gratitud y afecto.

Gassho.

Lola Torrent.