¿Quién hace zazen?

Kusen extraído del libro Fluyendo en el Presente Eterno del maestro zen Dokushô Villalba. Grabación realizada en el dojo zen Kômyô de Alicante el 26/03/2021

Cuándo nos sentamos en zazen, ¿quién se sienta en zazen? ¿quién hace qué? ¿qué significa zazen?  He aquí un buen ramillete de koans.

Según el sentido común podemos pensar que somos un “yo”, una entidad distinta y separada de todas las demás entidades o fenómenos. Siguiendo este razonamiento decimos: «yo hago zazen» y de este modo entablamos un enfrentamiento entre el «yo» y lo demás.  Pero debéis daros cuenta de que tales argumentos son producto de la ilusión, son irreales.

En primer lugar, yo «aquí y ahora» SOY zazen, zazen ES yo.  No hay ningún zazen fuera de mi yo, ni ningún yo fuera de zazen.  Mi cuerpo es zazen, mi respiración es zazen, mis pensamientos, recuerdos o proyectos surgen en zazen y son zazen. Si yo os preguntara ¿qué hacéis?, me responderíais: «zazen».  Pero, ¿cómo sabéis que hacéis zazen?.  Porque lo sentís, sentimos zazen, es decir, sentimos nuestras nalgas apoyadas contra el zafu, sentimos nuestras rodillas clavadas en el suelo, sentimos la rectitud de nuestra columna vertebral, la posición de la cabeza, la caída de los brazos, el contacto de los dedos pulgares, sentís la respiración.

Pero ¿qué significa sentir?  Significa tener sensaciones.

Normalmente asociamos zazen o lo identificamos con un determinado número de sensaciones, y sin embargo durante zazen, cuando sentimos el ruido de los coches, el calor, la música del tocadiscos del vecino de arriba ¿son o no son zazen? ¿están dentro o fuera de zazen?  También solemos identificar zazen con ciertos estados o sensaciones mentales, pero cuando aparece el odio, la impaciencia o el dolor, estas sensaciones ¿son o no son zazen?  La vibración del motor de un camión sacudiendo nuestro cuerpo de arriba a abajo ¿es o no zazen?

Dice el Maestro Dogen Zenji: «Cuando nos sentamos en zazen, todo el cosmos, todas las existencias se sientan en zazen».  Por eso la ciudad entera, con sus miles de habitantes y su actividad  febril, están incluidos en este zazen. La vida, la muerte,  el amor, el odio, el nacimiento y la vejez, el bien y el mal están contenidos en zazen, son zazen.  Y de igual manera, cuando nuestro espíritu queda cegado por la cólera por la Ignorancia o por la avidez, todo el cosmos se impregna igualmente de cólera, de ignorancia o de avidez.

Por eso, practicad un zazen sin crear dualidad entre zazen y no zazen, practicad un zazen más allá del propio zazen, más allá de cualquier idea sobre zazen.  Durante el verdadero zazen debemos expandir la conciencia de manera que abarquemos todos los fenómenos del Universo.  De esta forma la lucha, la oposición y la dualidad entre nosotros y el cosmos desaparecen.  Zazen es ser única y claramente consciente.

Cuando se dice: «no inclinaros hacia la derecha ni hacia la izquierda, no estamos solamente hablando de la columna vertebral, sino que se está dando una enseñanza profunda, es decir, no inclinaros hacia una sensación u otra, no identifiquéis zazen con un determinado tipo de sensaciones, simplemente sentaros, estirar bien la columna y alcanzar el silencio de los muertos.

Practicando así, únicamente practicando así, es posible despertarse a la verdadera vida.

El Maestro Dogen dice: «zazen no tiene nada que ver con la posición sedente ni con la posición tumbada ni con ninguna posición.  La postura sedente de zazen, no obstante, es la puerta principal para alcanzar esta dimensión.»
Enseñanza impartida por el maestro Doksuhô Villalba Roshi el 13 de septiembre de 1987

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