El conflicto entre lo que aceptas y lo que rechazas enferma el corazón y la mente.
Cuando nos sentimos divididos, inmersos en un conflicto interno continuo de tomar partido por o contra, experimentamos un desgaste gradual que desemboca en la enfermedad del corazón y la mente. Esta enfermedad es una manifestación de la falta de conexión con nuestra autenticidad más profunda. En esta lucha perpetua entre los opuestos, perdemos el contacto con nuestra verdadera naturaleza original, lo cual nos hace caer en un estado interno de carencia continuo, algo nos falta y no sabemos lo que es.
¿Cuál es el camino hacia la sanación de este estado? La respuesta reside en reconectar con nuestra auténtica naturaleza original, donde la bondad, la compasión, la alegría y la ecuanimidad se manifiestan de manera natural. Cuando depositamos nuestra confianza serena en la práctica de la Vía, nuestra vida cotidiana se impregna de esta sabiduría innata. Para ello, la actitud adecuada es abstenernos de tomar partido entre los opuestos, cesar de emitir juicios, y simplemente, como un espejo impecable que refleja todo, observar lo que se manifiesta ante nosotros, sin rechazar ni apegarnos siquiera al apego y el rechazo.
Cuando tomamos conciencia de esta lucha entre los opuestos, cesamos en ella, dejamos de alimentar la enfermedad, y la sanación surge de forma espontánea, sin la necesidad de ninguna intención por nuestra parte. Regresamos al estado de equilibrio, plenamente conscientes y despiertos.