Verso 20

No necesitas buscar la verdad, tan solo suelta las percepciones erróneas.

Nuestro sentimiento profundo de carencia nos empuja de un lado a otro, como un barco a la deriva, sin rumbo claro. Buscamos alcanzar un estado de plenitud que solemos identificar con «la verdad», la perfección, la felicidad… Cada cual se aferra a sus propias ideas ilusorias sobre ello, verbalizándolas internamente de acuerdo con sus condicionamientos personales. Lo normal es que este proceso suela desarrollarse de manera completamente inconsciente.

Este sentimiento de carencia nos impulsa, con frecuencia, a perseguir logros y gratificaciones efímeras. Que incluso cuando los alcanzamos, lejos de llenarnos, nos dejan un vacío aún más profundo, alimentando la frustración y la insatisfacción.

Para encontrar «la verdad», no necesitamos correr tras ella ni fabricarla según nuestras propias representaciones. Basta con ver la realidad tal cual es. Cuando esto sucede, la ignorancia se disuelve de manera natural.

En la tradición Soto Zen, detenemos esta carrera sin fin. Nos paramos, nos sentamos y nos sentimos. Zazen es la actitud más adecuada para hacer efectiva esta realización. En la quietud de la práctica, dejamos de buscar fuera y nos abrimos a la experiencia directa de la realidad. Recibimos y experimentamos la verdad con toda su energía y actividad. Si dejamos ir nuestras construcciones mentales y prejuicios, podemos fundirnos con la actividad del universo en su totalidad.

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