Para vivir instantáneamente en armonía con ello, basta decir: no dos.
Una mente despierta responde naturalmente a cada circunstancia de manera adecuada e inmediata, sin necesidad de pasar por las categorías o distinciones del pensamiento dualista. Esta respuesta surge de la realización de la no-dualidad, donde no existe separación entre sujeto y objeto, entre el yo y las demás personas o fenómenos.
Vivir desde el «no dos» es actuar con una acción espontánea y auténtica, alineada con la unidad fundamental de la existencia. En la tradición budista, enseñamos que cada ser ya posee la naturaleza de Buda; esta realidad se manifiesta plenamente cuando respondemos al ahora desde la unidad, libres de dicotomías mentales.
Es esencial reconocer las tendencias kármicas inconscientes que tiñen nuestra percepción y nuestras reacciones. Estas tendencias, fruto de hábitos arraigados a lo largo del tiempo, pueden llevarnos a actuar desde el impulso y la ignorancia en lugar de desde la comprensión lúcida. El karma no se limita a actos pasados: también moldea las inclinaciones profundas que determinan nuestra manera de responder al presente.
Decir «no dos» y vivirlo implica estar atentos y atentas a estas corrientes kármicas, para no ser arrastrados por ellas. Practicamos la atención plena para reconocer y atravesar nuestros condicionamientos, permitiendo que nuestra respuesta nazca de la claridad y la unidad esencial.
Vivir instantáneamente en armonía significa practicar de manera directa, sin quedar atrapados en construcciones mentales. Es vivir plenamente en cada instante, con frescura y total apertura a lo que es, permitiendo que cada momento nos hable desde su propia verdad, sin intermediarios.