Verso 63

Todos los sabios de las diez direcciones viven de acuerdo a esta verdad ancestral.

El verdadero sabio no es aquel que simplemente acumula conocimientos o teorías, sino quien ha realizado en su propia vida la verdad profunda de la existencia. Esta realización no se limita al intelecto: es una transformación total de la manera de percibir, de sentir y de actuar. En ella, las fronteras entre sujeto y objeto, entre observador y observado, se disuelven, dejando solo la unidad viva del momento presente.

Vivir de acuerdo a esta «verdad ancestral» no implica alejarse del mundo o buscar una verdad abstracta fuera de la vida cotidiana. Al contrario, es integrar la sabiduría en cada gesto, en cada palabra, en cada pensamiento. No se trata de alcanzar un estado especial apartado de la existencia diaria, sino de encarnar la comprensión de la naturaleza interdependiente y vacía de todas las cosas en cada aspecto de la vida.

En la tradición budista, esta sabiduría profunda es llamada prajña: un saber intuitivo, directo, que atraviesa las apariencias y actúa sin apego. No es un conocimiento que se posee; es un fluir natural del despertar en acción.

Así, todos los sabios y sabias de las diez direcciones viven no desde el esfuerzo de ser sabios, sino desde la naturalidad de haber reconocido y abrazado la verdad que siempre estuvo presente. La sabiduría no es un logro final, sino el proceso continuo de despertar, de disolver las ilusiones, de vivir con compasión y con fidelidad a la realidad tal como es.

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