Verso 01
La realización del Gran Despertar no es difícil, / tan solo evita el apego y el rechazo.
Cada verso se presenta como una unidad independiente, con su comentario y navegación correlativa para lectura lineal o consulta puntual.
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La realización del Gran Despertar no es difícil, / tan solo evita el apego y el rechazo.
Cuando no aparece el apego ni el rechazo, / todo manifiesta su naturaleza luminosa.
Si aparece la más mínima diferencia, / cielo y tierra quedan separados por un abismo.
Si deseas ver la verdad ante ti, / no tomes partido a favor ni en contra de nada.
El conflicto entre lo que aceptas y lo que rechazas / enferma el corazón y la mente.
Si no comprendes el principio profundo, / te esfuerzas en vano en buscar la quietud.
Plena como el gran vacío, / nada falta, nada sobra.
Es precisamente por aferrarnos y rechazar / que perdemos nuestra armonía natural.
Si deseas ver la verdad ante ti, / no tomes partido a favor ni en contra de nada.
Cultiva una mente y un corazón ecuánimes, / y la dualidad desaparecerá por sí misma.
Intentar detener el movimiento solo lo intensifica aún más. / Cuando el movimiento cesa, la calma regresa.
Aferrarse a los extremos / impide realizar la unidad.
Si no alcanzas la unidad, / te perderás en ambos extremos.
Al rechazar la existencia, se pierde su verdadera naturaleza; / al aferrarse al vacío, se niega su auténtico significado.
Cuantas más palabras y pensamientos, / más lejos estamos de nuestra armonía intrínseca.
Cuando cesan las palabras y el sobrepensamiento, / no hay lugar donde no haya claridad.
Volver al origen es alcanzar la esencia, / seguir las apariencias es alejarse de la realización.
Cuando la luz se dirige hacia el interior, / en un instante, se trasciende el vacío ilusorio.
Los cambios que parecen tener lugar en el vacío / surgen de una percepción equivocada creada por la ignorancia.
No necesitas buscar la verdad, / tan solo suelta las percepciones erróneas.
No te aferres a puntos de vista dualistas, / actúa con cuidado y no los persigas.
Apenas surge el juicio de correcto e incorrecto / mente y corazón se pierden en la confusión.
Aunque la dualidad surge de la unidad, / tampoco te aferres a la unidad.
Cuando la mente no construye, / los diez mil fenómenos están libres de error.
Sin error, no hay fenómenos. / Sin construcciones mentales, no hay apego ni rechazo.
La ecuanimidad se puede desvanecer con las circunstancias. / Persiguiendo las circunstancias nos perdemos en la confusión.
El objeto depende del sujeto, el sujeto depende del objeto. / Sujeto y objeto se originan mutuamente.
Si se quiere comprender las dos partes, / su origen es el mismo: vacío.
Lo uno y el vacío son lo mismo, / y ambos incluyen los diez mil fenómenos.
Si no diferencias lo sutil de lo burdo, / ¿cómo podrías tomar partido hacia uno de los lados?
El Dharma lo abarca todo, / no es fácil ni difícil.
La visión limitada, la duda y la desconfianza / generan unas veces indecisión y otras apresuramiento.
Si te aferras, pierdes la ecuanimidad; / e inevitablemente te desvías del camino.
Si lo sueltas, vuelve a su propia naturaleza; / su esencia no va ni viene.
Cuando confiamos en la naturaleza de las cosas, / hay armonía y se extinguen las aflicciones.
Aferrarse a los pensamientos nos aleja de la realidad, / la mente se oscurece y se hunde en lo indeseable.
No es bueno agotar la energía vital, / ¿para qué huir, para qué seguir buscando?
Si deseas alcanzar el Gran Despertar, / no rechaces las seis sensaciones.
Cuando no se rechazan las seis sensaciones, / se alcanza el auténtico despertar.
El sabio no actúa forzadamente. / El ignorante se ata a sí mismo.
El Dharma está más allá de la dualidad, / pero los ilusos lo convierten en objeto de apego.
Si tratas de usar la mente para comprender la mente, / ¿acaso no es un gran error?
En la ignorancia surge la quietud y la agitación, / en el despertar cesan el apego y el rechazo.
La existencia de los opuestos / es producto de la evaluación mental.
Son solo sueños, ilusiones y reflejos vacíos, / ¿por qué tratar de atraparlos?
Ganar y perder, correcto e incorrecto… / suéltalos de una vez.
Si los ojos no duermen, / todos los sueños desaparecen por sí mismos.
Cuando la mente no discrimina, / los diez mil dharmas son uno.
En la unidad se realiza la esencia profunda, / sin esfuerzo los apegos se disuelven.
Cuando todos los fenómenos son contemplados con ecuanimidad, / retornan a su naturaleza original.
Cuando desaparece cualquier estructura conceptual, / la verdad última no puede ser atrapada con palabras.
Cuando la quietud detiene el movimiento, no hay movimiento. / Cuando el movimiento detiene la quietud, no hay quietud.
Si la dualidad no existe, / ¿Cómo puede haber unidad?
La realización última y absoluta / no sigue ninguna regla establecida.
Cuando la mente alcanza la ecuanimidad, / todo movimiento se aquieta.
Cuando las dudas se disipan por completo, / la confianza se vuelve serena y armoniosa.
Todo se disuelve sin dejar rastro, / no queda huella en la memoria.
La vacuidad luminosa resplandece por sí misma / sin hacer ningún esfuerzo mental.
Más allá del pensamiento / la mente y las emociones son insondables.
La realidad tal cual es abarca todo, / no hay otro, no hay yo.
Para vivir instantáneamente en armonía con ello, / basta decir: no dos.
Todo es uno en la no-dualidad, / no hay nada que no sea abarcado.
Todos los sabios de las diez direcciones / viven de acuerdo a esta verdad ancestral.
Esta verdad ancestral no está sujeta a lo breve o lo extenso, / en ella un solo instante contiene la eternidad.
Más allá del ser y del no ser, / se manifiesta en todas partes.
Lo infinitamente pequeño es idéntico a lo infinitamente grande, / cuando se olvidan los límites y se disuelven las fronteras.
Lo infinitamente grande es idéntico a lo infinitamente pequeño, / los límites y las apariencias se desvanecen.
El ser es, en sí mismo, no-ser; / el no-ser es, en sí mismo, ser.
Si no es así, / entonces no hay necesidad de aferrarse.
Uno es todo. / Todo es uno.
Si puedes ser así, / no hay motivo para inquietarse por el resultado.
La esencia de la confianza es no-dualidad. / No-dualidad es la esencia de la confianza.
Una vez aquí el lenguaje se silencia, / y el pasado, el futuro y el presente desaparecen.