Un año para dedicar más tiempo al Dharma
Una carta personal sobre esta nueva etapa
Durante los últimos años he ido dedicando progresivamente más tiempo y energía a la Comunidad Soto Zen Camino Medio y siento con creciente claridad que necesito ahora una presencia más plena. Por ello, este curso he solicitado un año de permiso en mi trabajo para poder dedicar más tiempo y energía a la práctica, a la enseñanza y al cuidado de la comunidad.
No es una decisión repentina. Es algo que ha ido madurando poco a poco y que este último año, compartiendo práctica, enseñanza y vida con la sangha, ha terminado de tomar forma.
Mis circunstancias laborales cambiaron este año y he sentido que no podía ofrecer a la comunidad la presencia, el cuidado y la continuidad que merece. No se trata de hacer más actividades, impartir más enseñanzas o poner en marcha nuevos proyectos, sino de estar realmente disponible para acompañar los procesos de práctica, sostener la vida comunitaria y atender con serenidad a quienes se acercan a la Vía.
Durante los últimos años he compaginado mi trabajo en la educación pública con mi responsabilidad como maestro zen y con el desarrollo de Camino Medio. Ha sido una etapa fecunda y profundamente enriquecedora. La comunidad ha ido creciendo; han nacido cursos, retiros, encuentros de estudio, recursos para la práctica, espacios de acompañamiento y proyectos de acción social como Semillas de Paz.
Ahora siento que ha llegado el momento de cuidar todo ello con una dedicación más plena.
Solicitar este permiso no significa apartarme del mundo. Al contrario. Significa intentar responder mejor a una responsabilidad que forma parte esencial de mi vida: transmitir el Dharma, acompañar la práctica y contribuir a que exista una comunidad donde podamos recorrer juntos este camino.
El Dharma no vive solo en los textos ni en las enseñanzas. Vive también en la continuidad humilde de sentarse una y otra vez, de estudiar, de preguntar, de equivocarse, de volver, de cuidar los vínculos y de aprender a practicar en medio de la vida cotidiana.
Por eso deseo dedicar este tiempo, sobre todo, a tres aspectos.
La práctica compartida, para tener más presencia en los dojos urbanos.
El estudio, para ofrecer una transmisión fiel a la tradición Soto Zen, pero también cercana, clara y accesible, que permita profundizar paso a paso.
Y el acompañamiento, disponiendo de más tiempo para escuchar, orientar y cuidar los procesos personales y comunitarios que van surgiendo con la práctica.
Junto a ello, también quiero fortalecer la dimensión social del Dharma. Semillas de Paz es una expresión natural de esta práctica: llevar atención, escucha y presencia allí donde la convivencia y el cuidado también necesitan ser cultivados. Para que este proyecto siga creciendo, necesita tiempo, coordinación, formación y una presencia continuada.
En estos años también hemos ido dando forma a distintos espacios que hoy constituyen Camino Medio: el Círculo de Práctica Compartida, el Itinerario de Práctica y Estudio, los retiros, las actividades presenciales, los grupos locales, los textos, la audioteca, la intranet y Semillas de Paz. No son iniciativas independientes, sino expresiones de una misma intención: practicar, estudiar y vivir el Dharma en comunidad y al servicio de la vida.
Mi deseo para este año es muy sencillo: disponer de más tiempo y más presencia para servir mejor al Dharma y a la comunidad.
Que este tiempo pueda convertirse en práctica compartida, estudio y acompañamiento cercano.
Con gratitud,
Daizan
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